“Ha sido soltarlo y quedarse tan a Woodstock.”
“Ha sido soltarlo y quedarse tan a Woodstock.”
Tío, algún día dejaré de ser una botella de Cardhu y seré una de Zoco, con cuadraditos y todo.
Ibarguren: hola tío, ¿sales hoy?
Pablo: qué va, es que no tengo el estómago muy católico.
Ibarguren: ya, yo tampoco lo tengo muy cristiano. Estoy en el baño ahora, aunque no sea muy ortodoxo.
Pablo: las judías, macho.
Ibarguren: o las moras…
-Amigo: Hola, ¿me das un boli azul cielo?
-Dependiente: Claro, cariño.
Luego no me vengas llorando si te despiertas algún día con un tiro en la frente.
Conversación cani.
Me he encontrado con un interesante texto que comparto con vosotros:
Los jóvenes podrían pensar que Jimi Hendrix era un artista de éxito. Pero, aunque Are You Experienced estalló en 1968, Purple Haze nunca se oyó en la radio AM. Ni Foxy Lady. Hendrix era lo contrario de los Cuarenta Principales. Su sonido era demasiado diferente. Se le ignoraba.
Si te centras en los libros de Joel Whitburn, podrías pensar que en 1968 los singles importaban. Pero hasta ese año, la FM underground no era importante. La que trataba de sentencias del tamaño de un disco y no de hits evanescentes. La música no eran cancioncillas, era un esfuerzo para comunicar lo que pasaba por las cabezas de los que la hacían. Ya no querías ir a una reunión de bandas tocando sus éxitos. Lo que querías era ir a Fillmore a ver expandirse a unos tíos de los que nadie había oído hablar nunca.
La música underground llegó a ser algo tan potente y con tanto éxito que Lee Abrams llegó a crear un formato alrededor de ella, conocido como «superestrellas». Entonces llegó el AOR y dominó el mundo. Y ya no eras nadie si no tenías un hit en la FM.
Pero luego llegó la MTV.
La MTV le daba combustible a las cadenas de radio tipo Cuarenta Principales en la FM. Un formato que se veía moribundo de repente resurgía. Y todo lleva siendo así dos décadas. Pero se muere. Estamos volviendo a 1968.
Si está en los Cuarenta Principales, si siempre está en los medios, los yonquis de la música ya no lo queremos. Y somos los yonquis los que alimentamos a esta industria, que no consiste sólo en vender música, también conciertos y mercadería. Vale, te pueden llegar un par de personajes de los Cuarenta Principales, como a ratos Beyonce, pero hoy en día los Cuarenta son lo de menos. Los buenos números son los que llenan edificios de gente que ha pagado entradas baratas y se llevan mercadería a casa.
La vieja jugada ya no funciona. Puedes vender un millon de singles en iTunes, y no ser capaz de llenar un estadio. Incluso Jethro Tull llenaban estadios sin necesidad de salir en las listas de la AM. En otras palabras, la partida que las discográficas llevan dos años jugando ya no le interesa a nadie.
No es rentable gastar una fortuna para alcanzar a la increible audiencia menguante de compradores de singles. Lo que necesitas es apuntar a un precio más alto. Necesitas auténticos fans que generen beneficios de muchas maneras. Aunque alguna discográfica dé un giro de 360 grados, es improbable que puedan conseguir un beneficio suficiente de cualquier cosa que no sea música grabada. ¿A qué precio? Puedes dar el pelotazo comercial, pero hoy en día la televisión se carga la credibilidad de cualquiera. ¿Quién quiere ser Vanilla Ice ahora?
Es hora de recalcular. Olvida los hits. Ser único es tu ventaja. Haz crecer tu nicho hasta donde no deje de darte de comer.
Las discográficas han quedado marginalizadas. Las de antes querían alcanzar el nirvana de los negocios, encontrar algo diferente y hacerlo popular. Las de ahora quieren algo seguro, un pelotazo en todos los formatos. Así que el paisaje está completamente abierto para los emprendedores.Céntrate en mantener a tu núcleo saciado, haz crecer ese núcleo, y olvídate de la presencia en los medios. Los medios ya no dan beneficios significativos.
En otras palabras, ¿prefieres lo que gana Dave Matthews en una gira, o lo que gana Lil Wayne grabando un disco?
Mejor aún, ¿quieres dedicarte a lo que se dedica Conor Oberst o a lo que se dedica Jessica Simpson? Oberst lleva años con su carrera, y nunca ha tenido un éxito. Pero puede dar un concierto donde quiera. Ni siquiera me gusta su música, pero aprecio que sea honesto y se aleje de la fórmula. Y que tenga su audiencia.
No se trata de impresionar a los guardianes, se trata de que tu audiencia tenga la suficiente música que escuchar como para que puedas pasar de ellos.
No te subas a las vayas, no te quedes en aquel éxito. Haz crecer a tu audiencia. No pretendas que te escuchen los demás. No van a hacerlo. Sólo les estarías alineando. Si la gente siguiese oyendo la radio, Clear Channel no estaría al borde de la bancarrota.
Pregunta: ¿donaría sus órganos?
Ibarguren: sí.
Pregunta: ¿por qué motivo?
Ibarguren: ¿para qué quiero un hígado después de muerto si no voy a poder beber?
Moraleja: no preguntes tanto y quítamelo sin que me entere.
Muchacho, ¿me das un euro pa’ un cartoncico vino?
Un simpático y anónimo sintecho
Tío, te pareces a Jim Morrison antes de palmarla.
Un amable asistente al concierto de ayer.
Periodista: ¿tiene algún problema con el alcohol?
Ozzy: sí, no encuentro ningún bar.
Ozzy Osbourne, en los tiempos de Black Sabbath.
Estoy pensando en sacar la versión para adultos de El Principito. Se llamará El Principote.
Espero que algún día alguien dé un golpe de estado y les devuelva a los jóvenes la educación musical que se merecen.
Me había desvanecido, pero no puedo afirmar que hubiera perdido del todo la conciencia. No intentaré definir lo que de ella me quedaba y menos describirla; pero no la había perdido del todo. En medio del más profundo sopor; no, en medio del delirio; no, en medio del desvanecimiento; no, en medio de la muerte; no, hasta en la misma tumba no todo se pierde. Cuando despertamos del más profundo de los sopores, rompemos la telaraña sutil de algún sueño. Y, no obstante, un segundo más tarde (tan frágil puede haber sido esa tela), no recordamos haber soñado.
Anything I can sing, I call a song. Anything I can’t sing, I call a poem. Anything I can’t sing and is too long to be a poem, I call a novel.Bob Dylan
Yo podría ser un periodista. Creo que las entrevistas son la nueva forma del arte. Creo que la autoentrevista es la esencia de la creatividad. Hacerte preguntas a ti mismo y tratar de encontrar respuestas. Lo que hace un escritor es contestar una serie de preguntas que no han sido pronunciadas.
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